El principal objetivo de ISO 37001 es ayudar a las empresas a combatir el soborno y promover una cultura empresarial ética. El desarrollo de esta norma comenzó en 2013, tras un riguroso proceso de revisión en el que participaron representantes de 45 países, y posteriormente fue publicada el 14 de octubre de 2016.
Esta norma no garantiza que una empresa quede libre de sobornos, sin embargo especifica una serie de medidas que se utilizan para la implementación de controles que mejore su capacidad de prevención, detección y tratamiento del riesgo de soborno. Esta prevención puede traducirse en ahorros millonarios por conceptos de pérdidas o multas dentro de las organizaciones.
Según la Encuesta de fraude y corrupción de KPMG, 44% de las empresas en México realizan pagos extraoficiales a funcionarios públicos (El Universal 2017). La corrupción es uno de los mayores costos que tiene que asumir la población mexicana, debido a que, según especialistas en el tema, se estima que en 2015 alcanzó los 906 mil millones de pesos; lo equivalente a una media del 5% del PIB de ese año (El Financiero 2017). Los anteriores son solo algunos datos de los vastos ejemplos de corrupción que se derivan de los sobornos entre organizaciones y autoridades, los cuales merman las utilidades de las organizaciones.
Se basa en la estructura de alto nivel. Por lo tanto, se integra de forma sencilla con otros sistemas de gestión que ya existen.
Los requisitos de la ISO 37001 son genéricos y aplican a las organizaciones de todo tipo, ubicación y tamaño. Por lo tanto, las empresas que ya han invertido en controles antisoborno probablemente verán una mejora en las prácticas existentes con la incorporación de los requisitos de esta norma. Esta nueva herramienta de negocio se encuentra diseñada para disminuir riesgos en las propias operaciones de las empresas y en toda su cadena de valor.
El concepto de PHVA es un proceso interactivo utilizado por las organizaciones para lograr la mejora continua. Se puede aplicar a un sistema de gestión y a cada uno de sus elementos individuales de la siguiente manera:
Determinar y evaluar los riesgos y oportunidades para prevenir el soborno, así como establecer objetivos y procesos para la gestión antisoborno necesarios para entregar resultados de acuerdo con la política antisoborno de la organización.
Implementar los procesos y medidas preventivas según lo planeado.
Monitorear y medir las actividades y procesos con respecto a la política y objetivos de la SST e informar los resultados.
Tomar medidas para mejorar continuamente el desempeño de la gestión anti soborno para lograr los resultados previstos.

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